Macabi Noar

Institucional

Nuestra historia: Los Ex Directores Institucionales de Macabi Noar nos cuentan hoy su experiencia

En el marco de grandes cambios en nuestra institución, seguimos recordando nuestra historia para así también poder entender de donde venimos y en que rumbo estamos yendo. Es por eso que estuvimos charlando con dos de nuestros ex directores institucionales sobre su labor en nuestro club, sus experiencias y qué fue lo más valioso que se llevaron de Macabi Noar en sus periodos como directores.

Trabajar en Macabi Noar te ofrece la posibilidad de no sólo descubrir el fascinante mundo de una ‘nonprofit’ sino que además te da la chance de poner en practica la creatividad a la hora de desarrollar actividades tanto deportivas, sociales, educativas, recreativas y culturales en un marco de identidad judía. El constante trabajo en equipo entre profesionales y voluntarios; es lo que caracteriza a la institución.

Como director institucional el desafío más grande fue llevar adelante el proceso de transición entre lo que fue la sede de MN Cerro de las Rosas y la que actualmente funciona en Duarte Quirós. Esto abarcó la reestructuración y planeación de las diferentes áreas del club sentando las bases para una verdadera profesionalización desde el plano organizacional, tal como hoy funciona.

Macabi Noar me dio un marco de pertenencia, aprendizaje y crecimiento. Me hizo respirar judaísmo hasta cuando jugaba al futbol y por sobre todas las cosas me dio amigos entrañables y el poder sentir a la gente como una gran familia.

Gustavo Levy

Tuve el privilegio de ser Director Institucional de Macabi Noar por mas de 4 años. En el club, pasé los mejores momentos de mi vida, desde mis primeros pasos por la pileta, el básquet y el fútbol; siguiendo a mis años como madrij. Hice mi Bar Mitzva en el bar de la Noar, bailé en algún que otro Leatid y conocí a mi esposa siendo voluntario para las Macabeadas Juveniles del 2006. El paso como director se transformó sin dudas en el hito más importante de mi vida que me acompañará junto a mi familia para siempre. Desde el primer día fue un honor y orgullo para mí y mi familia representar al club desde adentro, cuidarlo, hacerlo crecer y quererlo, darle vida e identidad, mantener activa la transmisión de valores y ser parte de la historia nuestra comunidad.

Fueron años de muchísimo esfuerzo, trabajo y dedicación. Pero tuve la suerte de conocer a gente maravillosa, voluntarios de comisiones y sub comisiones que me abrieron las puertas, aconsejaron, confiaron en mí y me guiaron. Sin la ayuda de ellos nada de esto podría haber sido posible.

Me queda una gran deuda por todo lo recibido, ojalá algún día pueda equilibrar la balanza y devolver todo lo que me lleve de esta hermosa experiencia de vida.

Damian Kohan

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